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Lanús igualó con Patronato y poco queda del subcampeón de América

En el Sur, terminaron 1-1. El equipo que ahora conduce Carboni está en plena formación.

Comenzó una nueva era. Se respira, se siente en el ambiente de las calles linderas al estadio Néstor Díaz Pérez, el mismo escenario que hace casi dos meses albergó la final de la Copa Libertadores. Desde aquella noche en la que Lanús casi abraza la gloria hasta el empate 1-1 de ayer ante Patronato cambiaron muchas cosas. En primer lugar, entre la fuerte renovación de plantel y la salida de Jorge Almirón, el Granate quedó mermado en experiencia y jerarquía. Sin José Sand ni Maxi Velázquez, con un técnico debutante como Ezequiel Carboni y con un equipo con varios pibes, liderado por Lautaro Acosta, Lanús puso en marcha una nueva etapa.

La ausencia de Sand se hizo sentir desde el principio. El 9 dejó el club enfrentado con el presidente Nicolás Russo, y la gente tomó partido: apenas salió el equipo a la cancha, las tribunas rugieron con una fuerte ovación para el Pepe. En el entretiempo se repitió la misma escena. “Hoy venimos más o menos de ánimo a la cancha. Estamos tristes por el Pepe. Esperemos que el equipo siga como hasta ahora”, dijo Gabriel mientras ingresaba a la cancha junto a sus dos pequeños hijos. El más grande de ellos, más optimista, afirmó con tono firme y convencido que Lanús igualmente iba a ganar.

En los alrededores de la cancha se respiraba incertidumbre. La gente de Lanús no sabe qué esperar a partir de ahora. En el diálogo con los hinchas, hay una frase que se repite de manera sistemática, casi como un latiguillo involuntario: “Vamos a ver qué pasa”. Es lo que dice el hombre que trabaja en el kiosco “La Esquina de Lanús” mientras le cobra una botella de gaseosa a una señora con la camiseta del equipo local. En el playón de estacionamiento, mientras tanto, Marcelo camina junto a sus hijos y prefiere sacarle dramatismo a la partida de los ídolos:“Era algo que se veía venir. Acá siempre pasan estas cosas. Hace mucho no veo a un equipo con tantos pibes . Lo único es que el técnico nuevo es una caja de sorpresas. Veremos, en Reserva le iba bien”. Alberto, por su parte, vitalicio con varios años de cancha sobre el lomo, confía en que las cosas no cambiarán porque “la base es la misma”.

El clima, adentro, estuvo en sintonía con la incertidumbre reinante: poca gente para recibir a Lanús en este nuevo ciclo. El equipo dirigido por Carboni no quiso sorprender y buscó repetir la receta de Jorge Almirón. Ya lo había hecho en el amistoso que jugó hace algunos días contra Rosario Central. La intención de salir desde el fondo y de desarticular a la defensa rival con juego asociado a un toque no perdió vigencia. Es lo que buscó el local desde el comienzo. Por momentos lo consiguió y la gente lo reconoció con aplausos. Pero le faltaron profundidad y constancia.

En ese intento de no abandonar las raíces, Lanús tuvo a un abanderado: el debutante Gastón Lodico, un chico de apenas 19 años surgido de las divisiones inferiores. El joven, sobrino de José Luis Lodico -ídolo del club entre las décadas del 70 y del 80-, fue de lo mejor de la cancha. Incluso ejecutó un muy buen tiro de esquina que terminó con un cabezazo de Gabriel Carrasco para el 1-0.

El uruguayo Alejandro Silva, por su lado, en su nuevo rol de volante interior, jugó un partido correcto. Marcone, siempre bien ubicado y atento para la marca, fue otro de los destacados del partido y se llevó una ovación.

Sin embargo, en el segundo tiempo Lanús no pudo sostener la propuesta: bajó la intensidad, la intrascendencia se apoderó de su juego y permitió que Patronato avance. Finalmente, a los 31 minutos del complemento, el equipo entrerriano encontró el gol en una jugada polémica: Renzo Vera sacó un pelotazo desde el fondo que desvió Matías Quiroga para que Sebastián Ribas convirtiera el empate. El delantero estaba en clara posición adelantada, pero el asistente no reaccionó.

Sobre el final del encuentro la gente alentó al grito de “vamos, vamos los pibes”. Todo un síntoma de los tiempos que corren: del subcampeón de América quedó sólo el recuerdo.