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River jugó mal y cayó en Curitiba, pero la definición quedó abierta

Athletico Paranaense se impuso 1 a 0 con gol de Marco Ruben. Armani fue figura y evitó que la diferencia fuera mayor. Fue expulsado Milton Casco. La revancha, el jueves de la semana próxima en el Monumental.

La sacó barata River en su visita a Brasil. Pudo haberse traído una derrota mucho más holgada y difícil de levantar en Buenos Aires. Pero solo cayó por 1 a 0 y la revancha la mira con otros ojos. Eso sí, tendrá que mejorar porque el equipo mostró un nivel preocupante. Franco Armani, una vez más, apareció en un partido trascendente.

Le costó el partido a River. Lo sufrió por momentos. Ya la primera jugada, cuando iban menos de 30 segundos desde el momento en que el colombiano Wilmar Roldán había dado el pitazo inicial, fue un indicio de lo que se le vendría. Enzo Pérez no hizo pie en la mitad de la cancha, se resbaló, Lucho González lo aprovechó, se fue derecho al área y sacó un remate que hizo volar a Armani para sacarlo.

Tanto se habló de la cancha en la previa y quedó claro en el desarrollo que Athletico Paranaense se siente muy cómodo jugando sobre el césped sintético. Ya está habituado. Y los rivales lo sufren, claro. Encima el estado del campo de juego no era el mejor. Y a River le costó el doble poder hacer pie.

No es casual que de los últimos 34 partidos disputados en el Arena da Baixada, el conjunto local haya perdido solamente tres. Pero la buena performance del conjunto de Tiago Nunes, campeón de la última Copa Sudamericana, no tiene que ver solamente con el césped. Es un muy buen equipo, que combina dinámica, precisión y velocidad cada vez que tiene la pelota. Y le agrega ritmo e intensidad también. Todo lo que se le destaca a River, casualmente.

Fue un choque de estilos similares, más allá de la disposición táctica. Marcelo Gallardo había quedado enamorado (y era lógico por la gran producción) de lo que había hecho su equipo la semana pasada en el Monumental ante Atlético Tucumán. Repitió los intérpretes. Tal vez, entendiendo que la mejor manera de contrarrestar el juego de Paranaense era apostar por la posesión de la pelota, para que, justamente, no la tuviera su rival.

Pero esta vez no pudo recuperar el balón tan rápido. Quizás, para este encuentro, el esquema pedía otra disposición. Porque, en muchos momentos, el mediocampo tambaleó. Nacho Fernández no logró conectar, a Palacios le costó filtrar los pases, a Enzo Pérez le quedó mucho campo por cubrir y De La Cruz no pudo desequilibrar y tampoco tapar su espalda.

Entonces los laterales (Mayada -sobre todo el uruguayo, que estaba más expuesto sobre la derecha- y Casco) sufrían cuando por las bandas pasaban sus colegas rivales, Jonathan y Renan Lodi les hacían el 2-1. Nikao y Rony se desplegaban a pura movilidad. Y el tándem Lodi-Rony era letal por la izquierda. Y Lucho González y Guimaraes se desprendían de la mitad de la cancha. Tenía supremacía numérica Paranaense cuando atacaba porque ocupaba mejor los espacios. Y River quedaba partido y largo.

De los experimentados pies de Lucho salieron muy buenas jugadas de ataque para el conjunto brasileño. Y de los de Guimarães, también. Un jugador técnico y cerebral. Ambos sostenidos por la entrega de Wellington, unos pasos detrás.

Paranaense pudo haber convertido más goles. Por el juego que desarrolló. Pero entre Armani y algunas deficiencias propias apenas hizo uno. Que fue para enmarcarlo. Una gran jugada asociada a puro toque, con pase al vacío, desborde, centro atrás y el pie zurdo de Marco Ruben (cumplió la ley del ex) para empujar la pelota a la red.

River había perdido el rumbo. Gallardo intentó acomodarlo defensivamente con los ingresos de Angileri primero (salió Mayada y Casco cambió de punta) y de Zuculini (por Palacios) luego. Pero ya era tarde. River seguía perdido. Aunque merodeó el área rival con varios centros casi que no inquietó a Santos. Solamente con un remate fuerte de De La Cruz al principio. Muy poquito.

Cuando Paranaense desplegaba sus alas, había peligro de gol. Armani desactivó varias veces el 0-2 tapándole remates a Renan Lodi y a Nikao y al estirar los brazos para sacar centros complicados.

River perdió por primera vez una final jugada a ida y vuelta en la era Gallardo. Pero por cómo se dio el partido, puede conformarse con que apenas perdió por un gol y la serie sigue abierta para la definición en el Monumental el próximo jueves.

 

 

Fuente: Clarín