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La marca de La Aguadita

Este Complejo Termal busca posicionarse como destino turístico.

Como dice el eslogan, Catamarca es linda por naturaleza. Tiene ríos, montañas, Puna, distintos tonos de verde y recientemente en Tinogasta, abrió sus puertas La Aguadita, un complejo termal. El objetivo principal para este año es posicionar este sitio como un destino turístico.

Iván Mooney, secretario de Turismo de Tinogasta, comentó que, por el momento, las bellezas que ofrece este departamento, están posicionados como "destino turístico de paso”. Además deLa Aguadita, Tinogasta ofrece a la ya posicionada Ruta del Adobe, junto con los museos y molinos.

A comienzos de la temporada turística 2017, las autoridades de este municipio abrieron las puertas de La Aguadita. El complejo termal es accesible, dado que el piso es de $75 por persona, por día. Para quienes quieran pasar más tiempo, están disponibles cuatro cabañas, que tienen capacidad para seis personas, a razón de $300 diarios, por persona. En tanto que, la Ruta del Adobe no tiene costo. Para febrero, se ponen todas las fichas para los festivales.

Según contó Mooney, en este comienzo de temporada tuvo la llegada de turistas nacionales e internacionales, provenientes de Chile y de España. En ocasiones, aprovechan este destino para realizar un circuito, con parada en sitios como Los 6 Miles o Antofagasta de la Sierra, que ofrece la belleza de la Puna, el Campo de Piedra Pómez y de los volcanes.

Con la idea que de que esta temporada de verano sea un éxito, La Aguadita fue refaccionada. Dentro de las remodelaciones, se trabajó en la puesta en condiciones del Bar en la parte alta, pintura en general de las piletas bajas y la mayor en la zona superior; sanitarios; habilitación de una sala de primeros auxilios, barandas de seguridad en las piscinas, hasta la entronización de la réplica de la imagen de la Virgen del Valle que fuera entregada en el año 2015 al Papa Francisco por parte de la propia Secretaria de Turismo provincial, formaron parte del acto apertura. Las Termas están ya habilitadas y desde el 23 de diciembre el complejo permanecerá abierto durante todo el año.
La provincia de Catamarca se constituye en el Norte argentino como uno de los destinos culturales más interesantes para el turismo extranjero por las raíces y costumbres que conserva de antiguas culturas aborígenes. Uno de los testimonios regionales que más sorprende al viajero es un conjunto de pueblitos que aún conserva edificaciones realizadas en adobe hace más de 300 años.

 

Otro atractivo

A la vera de la Codillera de los Andes, una decena de pueblitos catamarqueños conforman un corredor turístico que revela una de las técnicas más ecológicas y ancestrales de construcción: el adobe. El paseo abarca poco más de 50 kilómetros y se concentra en el Departamento de Tinogasta, entre casonas, iglesias y oratorios.

Las iglesias, casonas y antiguos oratorios erigidos bajo esta ecológica y ancestral técnica de construcción conforman, a unos 280 kilómetros de la ciudad Capital de Catamarca, un camino histórico y cultural que pone al descubierto gran parte de la identidad local, recomendado especialmente para los amantes de la arquitectura popular americana.

La "Ruta del Adobe” se completa en un día y transcurre a lo largo de 55 kilómetros de carreteras asfaltadas y caminos consolidados. El viaje se realiza mediante una excursión guiada o también de manera particular, ya sea en auto, a caballo o bicicleta.

Al igual que Chan Chan en Perú -una de las ciudades más grandes del mundo construidas en adobe- estos pueblitos catamarqueños invitan a descubrir los secretos que guardan paredes levantadas a base de agua, tierra, arcilla y pasto. Un estilo de trabajo que se distingue por estar moldeado con las manos del hombre, tal como si fuera una artesanía única.

El adobe fue una técnica de construcción incorporada a la región por la cultura diaguita y todavía persiste en la actualidad. A lo largo de esta ruta temática, se encontrarán algunas piezas arquitectónicas consideradas entre las más importantes de América, muchas de ellas en pie pese a los reiterados terremotos que se registraron en la zona.

 

La Ruta del Adobe

Una de las opciones para dar inicio al circuito cultural es la ciudad de Tinogasta, que en lengua quechua significa "reunión de pueblos”, prácticamente en el límite con el vecino país de Chile. Allí, se encuentran dos edificaciones realizadas bajo esta técnica.

*La primera visita es a Casagrande, un edificio de 1808 que funciona como complejo turístico, luego de haber pertenecido al vicecónsul chileno Rodolfo Orella y al Batallón de Cazadores de los Andes. La segunda parada se encuentra a la salida del casco urbano, donde se erige otra antigua casona deshabitada, la cual permanece abierta al público todos los días entre las 9 y las 18 horas.

*Desde Tinogasta, el camino continúa por la Ruta Nacional 60 hasta El Puesto, donde se alza una iglesia consagrada a la Virgendel Rosario, que fue construida por una tradicional familia de Catamarca en 1747.

El templo se conoce como Oratorio de los Orquera y es de carácter privado. Los techos fueron realizados con vigas de algarrobo curvado y la torre del campanario conserva una estructura circular realizada en barro.

En el interior, hay imaginería traída especialmente desde Chuquisaca, Bolivia. A su lado, está el Museo de la familia que cuenta la historia del lugar a través de objetos, fotos y mobiliario.

Cinco kilómetros más adelante, se encuentra la Iglesiade Andacollo, en el paraje  La Falda. Es una construcción de mediados del siglo XIX que combina paredes de adobe con molduras de cemento y cal, la cual fue dañada en parte por un movimiento sísmico.

* La Ruta del Adobe continúa por la localidad catamarqueña de Anillaco, uno de los antiguos centros económicos y religiosos más importantes de la región.

Allí, está el Museo Histórico Provincial Mayorazgo, levantado en 1712 en adobe y algarrobo, y una de las piezas arquitectónicas más destacadas de todo el circuito: la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, declarada Monumento Histórico Provincial.

El edificio data del siglo XVIII y es uno de los templos más antiguos de Catamarca. Posee muros de adobe de un metro de ancho; el techo está realizado con cañas y barro, el piso se conserva de tierra. En su interior, se aprecian obras traídas desde el Alto Perú y un altar de barro, considerado único en Latinoamérica.

*El siguiente destino de la "Ruta del Adobe” es la localidad de Batungasta, también conocida como Watungasta o "pueblo de los grandes adivinos”, donde yacen los restos de un asentamiento aborigen, cuya antigüedad se remonta a 11 siglos de ocupación, ininterrumpida desde el año 500.

Las ruinas del Pucará se extienden a orillas del río La Troya, con viviendas y lugares de reunión; incluso, se cree era utilizado como centro de intercambio transandino de bienes y productos. La visita recorre alrededor de 11 hectáreas y demanda al viajero aproximadamente una hora.

*El último destino de este mágico circuito es la ciudad de Fiambalá, ubicada a tres kilómetros del casco urbano. Uno de sus atractivos centrales es la Iglesia de San Pedro construida en 1770, a pedido del capitán español Domingo Carrizo y declarada Monumento Histórico Nacional.

La iglesia forma parte del antiguo Mayorazgo de Fiambalá y en su interior conserva óleos y una talla de madera de San Pedro Caminador, Patrono de los Viñedos, traída de Bolivia. En su sacristía se ven numerosos pares de zapatos que le son entregados al santo como ofrenda. Según la leyenda, él camina entre las viñas y regresa al altar con espinas en su calzado.

A un kilómetro, otra de las visitas recomendadas es la Comandancia de Armas, construida en 1745, en cuyo interior se exhiben candeleros, monturas, botellas y recetas.