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Operativos Vitícolas: "El Estado asumió el rol de privado y tiene que asumir los riesgos"

Tinogasta- El ex enólogo de la bodega Saleme, Mario Del Pino, dijo que lo que ha sucedido con la intervención del Estado en los operativos vitícolas en vendimias pasadas forma parte de los riesgos que asumió al tomar la decisión de actuar como un privado.

"Acá el Estado asumió un rol que él decidió hacerlo. Bien o mal, no me toca a mí juzgarlo, positivo o no, tampoco; pero asumió el rol de privado y tiene que asumir los riesgos. El Estado  compró, vendió, hizo contrato, cobró entonces le caen todos los riesgos del mercado", dijo el enólogo en el marco de una entrevista realizada en Radio La Voz. 

"Si entro en el mercado comprando pasas como un privado, compitiendo de igual a igual a otro productor que también compra pasas me puede pasar lo mismo que al resto: que se me llenen de polillas, que se me caiga el techo del lugar donde tengo guardada la pasa", graficó aunque no ahondó sobre los pormenores de las denuncias de su par Juan Longo sobre la supuesta intervención del vino por parte de un ente fiscalizador. 

"El Estado tiene muchas formas de intervenir en una actividad o en una vida de una comunidad o en una actividad económica, puede hacerlo de mil maneras. En este caso el Estado decidió intervenir como un privado mas", expuso. 

 

Crisis de un sector no de familias

Dentro de las declaraciones formuladas por el asesor del Ministerio de Producción Pablo Vargiú, en su última visita a Tinogasta, sobre una competencia que existiría entre familias ligadas a la vitivinicultura, donde además descendió en nivel de discusión diciendo que la denuncia sobre el supuesto vino en mal estados ería "un puterío". El enólogo desestimó que la crisis en el sector tenga relación con un enfrentamiento entre familias. "El estancamiento a nivel productivo en Tinogasta no se produce por dos familias, yo sostuve desde que vine a Tinogasta en el año 80 que el problema no es lo que hay, y agradezcamos a Dios lo que hay, sino que el problema es lo que se fue. Lo que desapareció, las grandes o pequeñas familias o empresas que llevaron su capital a otro lado y dejaron de invertir en Tinogasta". 

En este sentido dijo que "Tinogasta no sufre el éxodo de la gente, sino de ese dinero. Uno recorre y ve fincas de familias que están abandonadas y la gente está en Buenos Aires dedicada a otra cosa y la finca no la vendieron, ni la arrendaron, ni la fraccionaron, ni nada, y eso quedó muerto ahí. Es una producción menos y tira abajo la producción de Tinogasta. Después tenemos el problema de familias grandes de 8 o 9 manos de los cuales 7 de fueron al sur y dos quedaron acá y les quedó la finquita de sus abuelos o padres y nunca hicieron los papeles, nunca hicieron sucesiones y el que queda analiza cómo va a cuidar la finca si después tiene problemas cuando va a vender la uva. Entonces se va a trabajar en la municipalidad y va a trabajar en la finca de a ratos, cuando puede. Todo ese capital que desapareció de dinero, fincas", refiriéndose a los problemas estructurales. 

 

Diversificación de la producción

Entre otras cosas, el enólogo que además es docente en el nivel terciario, dijo que una de las alternativas para permitir sobrevivir al productor de vid en este contexto macro y micro, es la diversificación de su producción. 

"Los costos que se asumen para poder mantener una industria en movimiento son muy altos. Lo que uno ve como positivo en Tinogasta es la diversidad. Siempre la uva en fresco nos ha traído un dinero de contado en momentos claves, luego tienen la posibilidad de la uva para vino que van a ver en 5 o 6 cuotas y la pasa que se va a vender en octubre, noviembre antes de fin de año. Entonces si tenemos una superficie de tierra que nos permite diversificar y tener uva para consumo en fresco, una para vino y uva para pasas, no las 3 de mala calidad como pasa con la uva cereza, sino determinar variedades para cada destino como una Italia para consumo en fresco; una malbec o cabernet para vinos finos tintos, que son bien pagadas y tiene mucha demanda y buen precio porque estamos hablando de 7 pesos por kilo; y pasa sin semilla como la tinogasteña o algo más caro como la sultanina y con eso defendernos a fin de año. Allí tendremos la oportunidad de tener 3 ingresos anuales, y de esa manera armar mi economía en torno a eso, y no cosechar una sola vez al año y con eso tener que vivir el resto del año", ejemplificó Del Pino en una extensa promoción de la Tecnicatura en Enología del IEST.