Mar23042019

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Mauricio Macri, ante el blindaje de Cristina Kirchner y la necesidad de "llenar la heladera"

Once procesamientos, cinco pedidos de prisión preventiva y cinco causas elevadas a juicio oral no bastan para torcer la voluntad de, al menos, un tercio del electorado. Ya hace tiempo que el Gobierno tomó nota del asunto.

A esta altura lo peor que nos podría pasar en términos electorales sería que Cristina fuera presa. Se leería como una maniobra nuestra por miedo a una derrota”, confía uno de los integrantes de la mesa judicial que también sigue de cerca los movimientos de Florencia Kirchner en Cuba. Mauricio Macri desliza en privado que Cristina está blindada y en su entorno prefieren hablar de “un país inentendible”. Es Jaime Durán Barba quien aconseja no perder ni un segundo en seguir analizando el fenómeno. Son fanáticos, proclama.

El estratega ecuatoriano prefiere indagar sobre el comportamiento de una porción del sector social que votó a Cambiemos en 2015 y que hoy tiene una imagen negativa del Presidente. Es una tarea titánica, decisiva y que le quita el sueño. Es el corazón de los focus group que están terminando de analizarse por el sociólogo Roberto Zapata. Porque una cosa son los ciudadanos que están enojados y siguen siendo profundamente antikirchneristas y otra muy distinta son los que en la última presidencial confiaron en un cambio y hoy admiten en las encuestas que “nunca más” volverían a apostar por Macri. Este universo no es inmenso, pero en la Casa Rosada inquieta el solo hecho de pensarlo: ¿Serían capaces ahora de votar a Cristina?

En las últimas semanas Macri empezó a percibir situaciones límite en zonas de clase media y media-baja que hasta no hace tanto resistían el ajuste. En los manos a mano con los vecinos -sólo algunos pueden verse en las redes sociales- dejó de recoger el agradecimiento por las obras para recibir fuertes reclamos porque la plata no alcanza. Las visitas que una vez por semana realiza con María Eugenia Vidal al Conurbano fueron determinantes. La gobernadora se ocupó de transmitirle que ha crecido “la demanda alimentaria”, por eso ella decidió incrementar la ayuda a los comedores y visitar en persona las ferias de precios comunitarios. No es una sensación, es literal: más gente está concurriendo a los comedores para no pasar hambre. La Iglesia, a través de distintos representantes, se lo advirtió al Ejecutivo en los últimos encuentros. No es un reclamo nuevo.

No hay cambio cultural posible si la gente no puede llenar la heladera”, decía el lunes por la noche en la cena de CIPPEC uno de los mejores amigos del primer mandatario. A eso apuntaría toda esta movida de atar los precios de los productos de primera necesidad. Un sector del radicalismo sostiene que eso es indispensable, pero que no aplacará el humor social: piden, también, revisar la suba de servicios públicos.

Macri se niega a tocar el cronograma de suba de tarifas. Gustavo Lopetegui, el ministro de Energía, es incluso más duro que el Presidente. Cualquier retoque le parecería un gesto populista y contraproducente para el proceso en marcha. A Nicolás Dujovne agrega otra preocupación: cómo sería interpretado por el Fondo Monetario Internacional. La obsesión del ministro de Hacienda ("la única", agregan los que no lo quieren del todo) es cumplir con las metas de déficit fiscal, independientemente de las exigencias que padece de sus pares del Gabinete. El equipo de ministros comienza a exhibir una grieta.

Los tironeos se dan, entre otras cosas, porque más de un funcionario tiene la intuición de que Macri está dispuesto a rever sus propias posturas. Intuición y algo más. Así como durante casi tres años Macri se negaba a escuchar las sugerencias de conformar un Gabinete más chico y al calor de la crisis pasó de 22 ministerios a 10, ahora estaría dispuesto a seguir la sugerencia de voces disonantes. No todos piensan así. "Mauricio va a morir con las botas puestas. Va a defender sus ideas aunque le cueste la elección", asegura uno de sus habituales confidentes.

La presencia de este jueves de Martín Lousteau en Balcarce 50 avalaría a aquellos que creen que Macri hará concesiones. El economista almorzó el viernes pasado con el Presidente en Olivos. Fue el cuarto encuentro después del viaje por Asia. En aquel regreso -pese a las críticas por sus declaraciones- ambos mantuvieron una profunda charla de asiento a asiento. Una fuente revela ahora que la conversación superó las 3 horas y que, una vez en Buenos Aires, Macri habría instruido a Peña a escuchar las sugerencias de Lousteau. 

"Estamos revisando todos los diagnósticos económicos y más abiertos que nunca a escuchar", dicen en el Gobierno.  Las opiniones de Lousteau contrastaron con la visión que Daniel Artana, Miguel Angel Broda y Ricardo Arriazu le dieron hace poco a Macri durante una rueda de consultas que involucró a unos diez economistas. El Presidente insiste con que ninguno tiene una receta mágica. Y ratifica que él está haciendo los deberes, el trabajo sucio -convencido-, aunque en el camino vaya perdiendo adhesiones. 

 

 

Fuente: Clarín