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Cara a Cara: “El turismo, con el tiempo, va a transformar a Catamarca”

Por Kelo Molas

A una semana de las elecciones PASO, otra vez la mujer es protagonista de este espacio de los domingos.

De profesión abogada, saltó a la arena política como parte de la oferta electoral en la lista del Frente Justicialista para la Victoria, en calidad de precandidata a diputada nacional, acompañando en la fórmula a Gustavo Saadi.

Es la esposa del actual intendente de la Capital, Raúl Jalil, con quien tiene dos hijos: Candela y Lucas. El Cara a Cara de hoy propone conocer el pensamiento de Silvana Micaela Ginocchio.

 

  -Si un año atrás le hubieren preguntado si se dedicaría de lleno a la política, ¿qué hubiese respondido?

 

  -A decir verdad, hace un año estaba en una realidad completamente distinta. Sin embargo, llego a la conclusión de que esto nos demuestra cómo es la vida, su dinámica y esto de que las cosas se modifican y uno tiene que tener esa capacidad para afrontar la nueva realidad que tiene enfrente. Me ha tocado enfrentar distintas realidades en la vida, pero el año pasado estaba dedicada a la actividad docente, haciendo los posgrados que hago permanentemente de actualización, trabajando en la facultad (de Derecho), participando activamente de las distintas asociaciones a las que pertenezco, analizando los proyectos, pero esta cuestión de una candidatura era ajena todavía.

 

 

  ¿Y cómo era un día cualquiera en la vida de Silvana Ginocchio un año atrás?

 

  -Un día determinado era para mí era comenzar a vivirlo cuando la casa se pone en movimiento: tengo un hijo en quinto año, Raúl se levanta temprano y lo lleva a la escuela. A partir de ese momento la casa se pone en marcha y tenía en cuenta la agenda que respondía a invitaciones a las que tenía que asistir por cuestiones relacionadas con el municipio, tengo relación con  grupos de distintos ámbitos, preparar mis clases de las dos cátedras, tratar de hacer algo de deporte, ocuparme de las cosas cotidianas de la casa. En definitiva, una jornada en mi vida era entrar y salir de mi domicilio, con una intensa actividad. Soy de esas personas que se involucran mucho en varias cosas, también estoy en la comisión directiva de la Sociedad Italiana. El hecho de que Raúl haya llegado a la intendencia me ha conectado con personas de distintos sectores de la comunidad y realmente lo disfruto en plenitud.

 

 

  -¿Cómo le llegó la propuesta de ser candidata a diputada nacional?

 

  -En un primer momento fueron comentarios a principio de año; algo que no pasaba de versiones. Me llegaban comentarios de que me ofrecerían integrar la lista del Gobierno provincial y me limitaba solamente a escucharlos; pero a medida que pasaba el tiempo eran muchos los que me preguntaban si era cierto que iba a ser candidata, a lo que respondía que desconocía la situación puesto que no había recibido ningún ofrecimiento de manera oficial. Finalmente, la señora (Lucía Corpacci) gobernadora me llamó y me hizo la pregunta del caso. Ahí fue cuando hubo algo puntualmente concreto.

 

 

  -¿Qué le representa este nuevo desafío? ¿Acaso, entre otras cosas, demostrar que llegó a la política por méritos propios y no por ser la "señora de”?

 

  -El desafío está planteado. Con esa responsabilidad que asumí desde el mismo momento en que me ofrecieron la candidatura. El ofrecimiento de la señora gobernadora lo sentí como que iba un poco más atrás del lugar que ocupo hoy, será porque en la vida siempre tuve la actitud de participar desde el sitio que estuviera. Recuerdo que ya en la escuela primaria, en San Isidro, Valle Viejo, me gustaba tomar parte en todo lo que tenía que ver con la vida del establecimiento; si tenía que ayudar a pintar una reja, por ejemplo, lo hacía con gusto. Era curiosa por naturaleza y en eso mi padre tenía una presencia muy fuerte con su apoyo, al igual que mi madre. A medida que me surgían las preguntas, ellos me ayudaban a encontrar las respuestas. Desde muy chica tenía la inquietud por saber qué era el Estado, cómo funcionaba. Y mi padre, siempre trabajador muy ligado a los medios de comunicación, tenía la paciencia de explicarme y sacarme mis dudas, partiendo de la frase: "Hacé de cuenta que el Estado soy yo” y me hacía entender las cosas por las que sentía una particular curiosidad. Ese mismo perfil lo mantuve en el ciclo secundario, cuando me vine a estudiar a la "Clara Janet Armstrong” y luego, cuando tuve que decidirme por una carrera, se me ocurrió Abogacía. Será porque me interesaban cosas relacionadas con las leyes, el Derecho y es por ello que no me arrepiento nunca de haber elegido estudiar abogacía, profundizando en la formación más humanística que nos da la carrera y que nos habilita al desempeño de distintos roles en el contexto de la sociedad. La decisión de involucrarme en cuestiones que tienen que ver con los derechos ha sido una constante en mi pensamiento.

 

 

  -Ya de lleno en la actividad política, ¿en qué área le gustaría poner énfasis para llevar adelante sus proyectos?

 

  -Estamos viviendo en un mundo donde las realidades se van modificando de manera constante, por lo que son muchos los temas que son de real interés. Sin duda que me atrae lo social, lo educativo; sin perder de vista que hay una realidad que nos está marcando pautas, como por ejemplo la eficacia legislativa. Es un tema que es motivo de debate en muchos países, sean desarrollados o no. Vivimos en un mundo globalizado e interconectado, donde el sistema de internet está modificando de manera permanente las distintas formas de estudiar, de comunicarnos, de informar. Ese sistema necesita saber cómo lo vamos a regular, no para ponerle trabas ni limitarlo, sino para ver cómo podemos hacer para que sea un instrumento de mayor desarrollo entre nosotros. Le cuento que ahora, desde la cátedra de Derecho Social participamos en posgrados con el objeto de involucrarnos en una situación tan actual como es la expectativa de vida de las personas. Nos toca a nosotros ver cómo se compatibiliza lo que hicimos hasta ahora en función de lo que viene después. Nuestros jóvenes necesitan la incorporación al mundo del trabajo y por supuesto la protección de sus derechos, compatibles con las políticas de desarrollo. Tenemos que ocuparnos de los adultos mayores, para que formen parten de una inclusión que abarca toda esa línea en la vida de las personas, desde que nacen hasta que mueren. Son desafíos que tenemos que enfrentar desde una mirada actual y que tienen que ver con eso que llaman eficacia legislativa. Habrá que ver si se necesitan nuevas leyes, o tal vez modificar  las existentes; los abogados tenemos muy en claro que hoy tenemos un contexto en el que tenemos que legislar de conformidad a nuestra ley fundamental que es la Constitución.

 

 

  -¿Qué rescata de ese contacto cotidiano con la gente que lleva adelante en su calidad de candidata?

 

  -Siempre he tenido contacto con la gente de distintos sectores de la comunidad; claro que ahora con una mayor intensidad. Ese mismo contacto ya es básico y fundamental, porque si aspiro a ser una representante como legisladora, ese contacto con el resto de la sociedad debe representar la fuente de mi accionar, de donde tengo que nutrirme para ver, analizar y estudiar las posibilidades de atender los requerimientos que demanda la gente. Algo resulta indiscutible: el Congreso tiene que estar cerca de la gente, no tiene sentido de otra manera. Debe abocarse a leyes específicas que solucionen los problemas que necesitan solución; eso forma parte de la eficacia legislativa, porque si una ley no puede resolver ni transformar la realidad de alguien que así lo necesita, es una ley sin sentido. Por eso el contacto con la realidad cotidiana, el estar cerca de la gente, es fundamental para que un legislador pueda ser parte de la eficacia legislativa. Además, está en la responsabilidad de quienes están ocupando una banca en el Congreso el debate profundo, el trabajo en las comisiones. Hoy el Congreso exige un trabajo en conjunto, un debate serio y por sobre todo las cosas objetivas, con un apoyo técnico de nivel para que cuando se proponga un debate por determinada ley, la eficacia sea el mejor resultado para el bien del país y las provincias. Cuando hablamos con el Dr. (Gustavo) Saadi y con (Dante) López Rodríguez, establecemos nuestro eje de trabajo en procurar más derechos, defensa de nuestros recursos, defensa de los intereses de la provincia. No nos anima hacer oposición por la oposición misma, pero no vamos a ceder en lo más mínimo cuando tengamos que defender los intereses de Catamarca.

 

 

  -Olvídese por un momento de que es la esposa del intendente de San Fernando del Valle de Catamarca. ¿Cómo ve a la Ciudad?

 

  -Digamos que la fui viviendo a la Ciudad. Es el perfil de Raúl. Tiene eso de su padre, don Guido: una hacedor incansable. Eso de hacedor incansable ha sido y es un sello distintivo de su vida, tanto en su actuación en el ámbito privado como ahora que es intendente de la Capital. Creo que Raúl fue acompañando un crecimiento de la Ciudad, con una clara visión de continuar lo bueno que estaba hecho, hacer cosas nuevas y seguir planificando para el futuro. Al margen de ser la "esposa de”, lo tengo que reconocer y así me lo manifiesta mucha gente. Creo sinceramente que se advierte el crecimiento de la Ciudad.

 

 

  -Si tiene que levantar la voz en el Congreso en función de los intereses de Catamarca, ¿por qué cuestión lo haría?

 

  -Considero que Catamarca tiene un enorme potencial de desarrollo en el aspecto turístico. Me gustaría que tuviéramos el transporte, las rutas y los recursos suficientes para poder ponernos al frente en el sentido de que la provincia sea un destino turístico elegido porque lo que puede brindar Catamarca es absolutamente diferente. Lógicamente, todo tiene un proceso y nuestra provincia está en un proceso de darle al turismo la importancia que se merece; para nosotros es fundamental seguir avanzando, con recursos, con las políticas que sean necesarias para poder lograr la meta soñada. Tenemos los argumentos elementales para salir a decir que somos una provincia de destino turístico nacional e internacional, por la variedad paisajística y la identidad cultural con las que contamos. Catamarca tiene una riqueza turística inigualable y para mí, con el tiempo, esto va a transformar a la provincia. Es muy importante lo que puede impulsar al desarrollo regional porque, insisto, somos diferentes, tenemos una realidad distinta, nuestros recursos humanos son también diferentes. Lo estamos comprobando con nuestra recorrida por el interior provincial; cada zona, cada departamento tiene una particularidad  distinta. Hablamos mucho de desocupación, por ejemplo y sostengo que sin el desarrollo económico no habrá ocupación posible. Y nosotros tenemos las herramientas necesarias para poder lograr ese desarrollo económico en nuestra región. Aquí necesitamos la confluencia de todos los sectores: los pequeños emprendimientos, las pymes, la industria. Reconozcamos que tenemos una Catamarca productiva pero no estamos trabajando en el valor agregado; por ejemplo, en algún momento tuvimos una gran producción de aceitunas y por la falta de ese valor agregado hace que nosotros, como provincia, en lugar de obtener el ingreso de mayores recursos, tenemos menos. Pero, en definitiva, son estrategias a poner en práctica y aquí la intervención del Estado es imprescindible.

 

 

  -Hoy es la primera dama de San Fernando del Valle. ¿Se ve en el futuro como primera dama de la provincia?

 

  -(Sonríe). Mire, a Raúl lo he acompañado en todos los emprendimientos que ha llevado a cabo. En la política intervienen muchas voluntades y cada persona que trabaja en política va teniendo sus propios sueños y sus propios proyectos. Creo que cuando uno accede a un cargo lo hace en función de que puede tener una actitud de servicio que pueda resultar beneficiosa para los demás. Y esto creo que es lo que le pasa a Raúl. Él siente que en determinadas situaciones hay una capacidad que puede aportar y que puede resultar beneficiosa para la ciudadanía; esto lo viene haciendo ahora en la Ciudad. Raúl es respetuoso del partido al que pertenece y es muy respetuoso de los tiempos políticos. Hace muchos años que viene participando en política y lo ha hecho desde distintos puestos de trabajo; cuando dejó de ser diputado siguió trabajando en política apostando a una construcción que se nutre con la presencia de jóvenes y con gente de mayor experiencia. En cuanto a la posibilidad de que llegue a ser gobernador, bueno, será la gente la que decidirá en su momento. Será la gente la que sabrá valorar lo que hizo, la transparencia de su gestión a través de las rendiciones de cuentas. Que sea la propia gente la que evalúe su comportamiento en la función pública y decida en consecuencia.

 

 

  -Háblenos algo de su padre, Benito Ginocchio, ligado de manera indisoluble a la historia de la radiofonía catamarqueña.

 

  -Es un hombre que se ha preocupado mucho por nuestra educación y por enseñarnos a ser sensibles con todo lo que hay alrededor nuestro. Siempre pregonaba que fuéramos humildes. El tema de la radio era para nosotros como un sello de identificación. De manera permanente hacía referencia a las personas con las que trabajaba, de allí que en nuestros diálogos familiares estaban presentes nombres como Anita Martinena, Luis Oscar Aísa, (Ramiro) Espoz Saavedra, los hermanos (Humberto y Ricardo) Jerez y tantos otros compañeros suyos que formaban parte de mi vida, porque además participábamos de las reuniones de la familia radial; no éramos ajenos a todo lo que pasaba en la radio. Recuerdo aquellas reuniones en torno a una mesa larga con un mantel blanco que se ubicaba detrás de la antena transmisora para compartir un asado. Desde allí, a un costado, se estaba transmitiendo en vivo. Sin duda, la radio fue y lo sigue siendo, una identificación muy grande para nuestra familia. Rememoro con nostalgia la sala de discos y cómo se hacía la programación diaria; será por eso que cuando escucho música la memoria me vuelve al estudio de la recordada LW7 que estaba por calle Rivadavia, hoy peatonal. Como buen hijo de inmigrante, mi padre nos inculcó los principios de los valores del trabajo; de hacer lo que se tenía que hacer. Para mi abuelo y mi padre el trabajo era sinónimo de dignidad, a la vez que insistían en la necesidad de creer en uno mismo, a creer con firmeza en aquello de que "Dios aprieta, pero no asfixia”. Tengo la suerte de tenerlo. Cuando se enteró de que integro una lista de candidatos, me dijo solamente: "Sé vos misma”. Volver a la casa de mis padres en Valle Viejo es como recargarme de energías, porque vuelvo a mis cimientos. Allí está mi madre Micaela, una mujer que me apoyó toda la vida y me resulta difícil expresarle mi eterna gratitud en palabras.