Lun10122018

Última actualización11:27:24 AM

Primero Oficial
Back Usted está aquí: Inicio Provincial Catamarqueños estudian, se alimentan y se alojan de manera gratuita

Catamarqueños estudian, se alimentan y se alojan de manera gratuita

Jóvenes del interior provincial que desean estudiar una carrera universitaria, y no poseen recursos para afrontarla, tienen una oportunidad.

Por Marcelo Carabajal

Aunque la educación universitaria sea pública y gratuita, no todos los jóvenes catamarqueños pueden acceder a ella por distintos motivos. El aspecto económico, a veces, puede ser determinante y aleja a los “pibes del futuro” de los estudios superiores. 

Pero hay excepciones. En este caso, un gesto solidario, empapado de una historia familiar.

En 2016, un hombre de Buenos Aires –que prefiere mantenerse en el anonimato– compró una vivienda ubicada en pleno centro catamarqueño (Capital) y decidió donarla a la ONG Fundación Sí. Luego de contarse con Manuel Lozano, el presidente de la fundación, realizaron trabajos en conjunto del que resultó la casa gratuita para alojar a jóvenes de zonas rurales del interior, el lugar en que estudiantes de Catamarca y de otras provincias, conviven, estudian y sueñan con un mejor futuro para ellos mismos, para sus familias, y también para su departamento de origen.

El donante, estuvo impulsado por un motivo: sus padres habían estudiado en una residencia. Por ello, quería brindar a jóvenes del interior la posibilidad de alojarse en la casa que donó, sin costo, para quienes aspiran a formarse en una carrera universitaria. A este proyecto, se sumaron empresas que donan alimentos, ropa, calzados, servicios y abastecen de manera permanente y gratuita a los estudiantes. 

Por estos días, el joven voluntario catamarqueño Emiliano Mancilla (26) está a cargo de la Sede Catamarca de la fundación y de la casa gratuita. En diálogo con El Esquiú.com, cuenta cómo es el proceso de selección de estudiantes, destaca la importancia de esta oportunidad para los chicos del interior provincial, cómo trabajan con ellos y remarca el esfuerzo que hacen los pibes para ganarle la pulseada a lo que muchos llaman “el destino”.

- ¿Cuántos alumnos han recibido hasta el momento?
- En el 2017 ingresaron 13, después ingresaron unos 10 más, y actualmente tenemos viviendo 19 chicos. Son del interior de Catamarca, tenemos un chico de Jujuy, un chico de Salta y una chica de Santiago del Estero. Ellos (por los jóvenes de otras provincias) se postularon para las residencias que hay en sus provincias y después quedaron acá.

- ¿Cómo es el tema de las entrevistas para poder ingresar a la casa gratuita?
- Tienen que llenar una ficha que nosotros les mandamos. Ellos ponen sus datos básicos, y de ahí que ellos mandan la ficha, con Buenos Aires fijamos una fecha de entrevista y los llamamos para ese día. El día de la entrevista ellos vienen, le hacemos una entrevista de lecto-comprensión y unos test psicológicos solamente para tener una idea de las condiciones en las que se encuentra el chico. Esto no es una etapa eliminatoria, el hecho de que estén flojos en lecto-comprensión no significa que ellos van a quedar afuera de la residencia, sino saber en qué aspectos reforzar al momento de que ellos queden seleccionados, si es que quedan. En el mismo día le hacemos una entrevista para conocerlos un poco mejor, conocer bien de su familia, sus sueños, qué quieren estudiar, cómo se imaginan en el futuro. Si es una situación muy especial, si un chico necesita verdaderamente, se le hace una entrevista especial para ver si puede entrar o no.

- ¿La edad?
- No hay un límite de edad fijo. La mayoría de los chicos que entran, salen del secundario o ya están en los primeros años de la facultad. Se prioriza a los chicos que no tienen trabajo, que recién están saliendo del colegio. No significa que un chico de 25 años, que ya esté estudiando y se le complique la situación para poder seguir, no quede seleccionado.

- ¿Qué piensan los padres de esta posibilidad?
- Al ser el segundo año donde hay chicos viviendo, un poco como que la gente del interior ya escucha más sobre la residencia, sobre la fundación. Pero sigue habiendo gente que no la conoce a la fundación, pero al haber chicos de distintos lugares, es como que alguien conoce a alguien que está acá. Y al principio está el temor de si es verdadero o no, esto del alojamiento gratuito, las comidas también, es verdad o no. O si somos una empresa de trata de blancas. Teníamos llamados de teléfono preguntando donde estaban los hijos porque creían que los estábamos traficando. En este momento, hay chicos que en sus pueblos está resonando este tema de la fundación, de la residencia y se acercan con menos desconfianza que antes. 

- ¿Cómo se van relacionando los chicos acá?
- Hay algunos que ya son del mismo pueblo y se conocen, y hay otros conociendo acá por la convivencia diaria. Nosotros tenemos organizadas diferentes reuniones durante el año para que los chicos se vayan conociendo entre ellos. Los sacamos a algún lugar a pasar el día para generar un buen clima en la casa, que tengan una buena convivencia. 

Quienes ya están alojados en la residencia y desean continuar, deben cumplir metas que son necesarias para que el proyecto se sostenga. “Nos basamos primeramente en las regularidades de la facultad, que tienen dos materias por año para quedar como alumnos activos para el año siguiente”, relata. 

Pero, además, reconoce que “el primer año es de transición para los chicos porque salen de la escuela y empiezan una carrera universitaria, que es un poco más agresiva en el tema estudio. También se están adaptando a una nueva vida, en la ciudad, lejos de la familia. Entonces, tenemos un poco más de consideración con los chicos de primer año. Es un proceso de adaptación que les cuesta y lleva bastantes meses”.

“Cuando pasan a segundo año, se les empieza a exigir un poco más porque sino el proyecto se cae”, indica. En este sentido, Mancilla también señala que desde la fundación “vemos si necesitan un profesor particular para reforzar la materia”.

- ¿Cuáles son los planes que tienen a futuro?
- Acá en Catamarca, estamos creando una sala de estudio más amplia para los chicos, para que estén más cómodos y puedan estudiar mejor. Estamos viendo si en un futuro se puede llegar a abrir una habitación nueva para que tengamos más lugar para chicos que quieran estudiar.

Emiliano revela que “siente admiración por los chicos. A muchos les cuesta despegarse de su familia, de su tierra para venir acá a estudiar. Lo hacen con sacrificio, le ponen todo el empeño para salir adelante, para mejorar no tan sólo su situación sino también la de su familia, de su pueblo”.

 

Fuente: El Esquiú