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“Cargarle todo al paciente me parece un despropósito"

CARA A CARA

No tiene grises en sus pensamientos y acciones. Claro como el agua clara: o negro o blanco.  Es médico pediatra, cardiólogo y médico laboral. Lejos de asumir una actitud corporativa con sus colegas, , dice lo que siente respecto al indebido cobro del plus médico, una práctica ilegal del que hacen uso y abuso una parte de los profesionales médicos del medio y que constituye la polémica de nuestros días.

Por sobrados méritos, el Cara a cara de hoy propone el pensamiento de. Dr. Antonio Cristóbal Morales, el “Toño” querido y respetado del barrio Alem.
  -¿Ha cobrado alguna vez el plus médico?
  -No. Nunca lo cobré y jamás lo haría. Será porque uno viene de una familia humilde y conoce lo que es no tener obra social o no tener cobertura médica. Entonces, uno se pone en el lugar del paciente y por sobre todas las cosas porque sabemos que en Catamarca hay una gran mayoría de gente humilde. A pesar que los médicos estamos mal pagados, cargarle todo al paciente me parece un despropósito porque, insisto, en su mayoría son gente de condición pobre. Y con la crisis que estamos viviendo actualmente, peor todavía. Esa gran mayoría ni siquiera puede llegar a fin de mes.
  -Se ha iniciado una campaña por parte de la OSEP (Obra Social de los Empleados Públicos) para que los afiliados denuncien el cobro del plus médico, al que la institución considera “irregular”. ¿Usted cree que el paciente va a denunciar al médico que cobra el plus?
  -Generalmente, entre el paciente y el médico se genera un vínculo, en la que el enfermo deposita en el profesional toda la confianza respecto de su vida, de su salud. Por ello considero que es muy difícil que un paciente denuncie a un médico, pero entiendo que tampoco es imposible. Pueden darse casos de denuncias. Por sobre la cuestión  monetaria, los médicos estamos para defender a la vida y jamás podríamos abandonar a una persona que no tiene para pagar un plus.
  -El cobro del plus médico es considerado ilegal y en esa condición constituye algo ilegítimo y hasta fraudulento y tramposo. ¿Usted qué opina?
  -Hay un contrato de por medio, con la OSEP, por parte de muchos médicos en no cobrar el plus. Y a los contratos se los cumple. Deben cumplirse. Eso ocurre: la mayoría de los médicos no cobran el plus porque firmaron un convenio. Entonces, si no  respetamos ese contrato, estaríamos  actuando fuera de la ley.
  -Algo está claro: si la gente –los afiliados- se siguen quejando a través de los medios, es porque hay casos de médicos que firmaron  el acuerdo de no cobrar, pero lo siguen haciendo.
  -Eso es lo que tendría que evaluar la OSEP y también el Círculo Médico. Sostengo que, ante todo está el afiliado, a quien hay que respetarle su dignidad de persona. Hay mucha gente en situación vulnerable. Si vienen con un problema de salud, sea físico, psíquico o espiritual, es porque quieren que uno los ayude. Y esa es la misión del médico: sin necesidad de ser psicólogo o sacerdote, hay que prestarle atención y escucharlo al paciente. Muchas veces no tienen donde descargar sus preocupaciones y sus sufrimientos. Y los médicos podemos darles esa contención.
  -Un médico amigo nos decía días pasados: el paciente no va a denunciar a su médico por más que le cobre el plus. En tal sentido: ¿los médicos que cobran el plus lo hacen escudados en esa actitud del paciente, o por qué cree que lo hacen?
  -Realmente, nunca comprendí por qué lo hacen, por qué cobran el plus. Algunos interpretarán que la remuneración que uno recibe es insuficiente y casi siempre fuera de término, esto considerando que hay muchos insumos que se pagan en dólares. Pero también entiendo que habría que tener en cuenta la situación que está viviendo el país y de manera particular la gente de Catamarca, donde la mayoría de los trabajadores no pasa de una remuneración de 15 o 20 mil pesos y con esas cifras ya estamos hablando bajo una línea pobreza. Aquí hay que aceptar una realidad: mucha gente en Catamarca es pobre y encima no podemos empobrecer más a los catamarqueños. Si van a ver a un médico lo hacen con una patología que les preocupa; encima, no podemos cargarle otra preocupación, además de la enfermedad que traen.
  -Recordamos que décadas atrás, era frecuente escuchar nombrar a tal o cual profesional como “el médico de la familia” o “el médico del pueblo”. Con el paso de los años, ¿se ha ido perdiendo ese vínculo médico-paciente?
  -Muchos fuimos formados, gracias a Dios, con sentido humanitario. He tenido la suerte de andar por muchos hospitales, donde principalmente se valora a la persona, a la dignidad de la persona. Por ejemplo, en el Rawson de Córdoba, uno de los que más quiero, tenía una fachada que daba la impresión de muy humilde. Pero el corazón que tenía los médicos profesores, la calidad humana para enseñarte, fue una experiencia que significó una enseñanza para toda la vida: estar a la par del paciente hasta el último segundo de vida que pueda tener y nunca bajar los brazos cuando de salvar una vida se trata. Ahí aprendí de lo trascendente de alcanzar una empatía con el enfermo, a ponerse en el lugar del paciente. Cabe preguntarse: ¿por qué uno es médico? Porque estamos a favor de la vida. Por ahí escucho que se habla del “aborto legal” y considero que los médicos no podemos compartir nunca ese concepto, porque fuimos formados para salvar vidas y no para matar. Hay una tremenda incoherencia: hablan de salvar vidas y con el aborto estamos matando a una persona.
  -Ese concepto nos exime de mayores comentarios sobre cuál es su posición respecto del aborto.
  -Absolutamente en contra. Además, Dios es vida y no muerte. Estar a favor de la muerte es estar a favor del mal.
  -Volviendo al tema del plus, y sin eufemismo alguno: hay mucho de espurio y bastardo cobrar un adicional a gente que no lo puede pagar y peor todavía: gente que ni siquiera tiene obra social. ¿No es una falta de consideración?
  -Te cuento: vivo en un barrio donde he nacido, he crecido y que me vio llegar a médico. Es un barrio humilde (lo que se conoce como la zona de la Alem e inmediaciones) donde uno atiende pacientes que no tienen obra social. Será porque nos conocemos, porque son hijos de amigos o parientes de vecinos y uno los ayuda en la medida de nuestras posibilidades: muchas veces sin pedirle una orden de la obra social, mucho menos cobrarles un plus, por supuesto. Conozco gente a la que hay días en que le falta la comida, que no comen directamente. Entonces, hay que ponerse en el lugar de ellos, de los que nos están necesitando. Insisto: vengo de una familia humilde y conozco lo que es no tener.
  -¿Debería el Círculo Médico adoptar una postura más firme y más dura con los afiliados que cobra el plus médico?
  -El Círculo Médico está instando a que se respete el contrato firmado con la OSEP para no cobrar el plus. Después, escapa a la institución los que respetan ese acuerdo y los que cobran el plus. La mayoría no lo está cobrando, pero un porcentaje mínimo que sí lo está haciendo. No sé quiénes son, puntualmente.
  -¿Le costó mucho estudiar medicina?
  -Siempre les cuento a mis hijos: En nuestra época de estudiantes en Córdoba vivíamos en una pensión, en una pieza de 4 x 4 vivíamos cuatro personas, las camas pegaditas, no teníamos televisor, ni siquiera un ventilador. Pero para nosotros vivíamos bien, con mucho esfuerzo. Cuando le llegaba la encomienda a uno, de ahí comíamos todos y así cuando le llegaba la encomienda a otro. Entre los que compartimos esos años recuerdo a Ricardo Aredes (ex ministro de Hacienda y actual diputado provincial) que se recibió de contador público nacional, el ahora contador Segura que está en el Banco de la Nación, Julio Jalil que se recibió de médico, el ahora médico Segundo Pastor Fernández. Digo que somos hermanos de la vida. Nuestras familias hicieron un gran sacrificio para apuntalar nuestros estudios.
  -Al margen de lo que tiene que atender como médico, nos imaginamos que debe escuchar y en alguna medida contener los lamentos por la crisis que estamos viviendo los argentinos.
  -Quiero decirte algo: en la vida, todos sufrimos. De esto, lamentablemente, no se salva nadie. Hay momentos en que la pasamos bien, y otros muy mal. Y por ahí la mente parece almacenar únicamente  los momentos malos. Recuerdo que en algún pasaje de mi vida toqué fondo y acudí a mi padre espiritual: el curita Santiago Sonzini. Ya había fallecido mi padre. Le pedí que me enseñara a leer la Biblia y después nació la Renovación Carismática Católica en Catamarca. A mí me salvó la vida, porque Sonzini era un santo. A mí me permitió sanarme y ser un puente entre Dios y los pacientes. Porque el paciente viene siempre con un síntoma externo, ya sea una úlcera, un asma bronquial o una hipertensión, pero detrás de cada síntoma siempre hay una herida profunda que la podemos haber adquirido incluso desde el vientre materno, que sale a relucir en algún momento de la vida. Hay quienes ven al paciente cinco minutos y hace entrar a otro, para sumar órdenes médicas. En mi caso, gracias a Dios, trato de ver no sólo la patología que manifiesta el paciente, sino también trato de conocer su vida, su familia, sus vivencias. Volviendo a tu pregunta, hay muchos lamentos porque hay familias que no solamente la están pasando muy mal desde lo económico. También el  vínculo familiar está destruido. De pronto vas a un barrio y  ves a chicos que andan dándole al pegamento, que andan consumiendo drogas. Esto, a mí, me parte el alma. Me duele mucho y pienso que algún momento tenemos al lado de esos chicos para salvarles la vida.
  -Más allá de su labor como profesional médico, cumple en el barrio otras actividades.
  -Además de mi actividad médica, tenemos un grupo de oración que nos reunimos los martes en la capilla de Jesús Niño (ubicada en Zurita entre 25 de Mayo y Avenida Alem), siempre tratando de ver cuáles son las necesidades de mi barrio. Este es un barrio que amo, con toda su gente humilde pero que es honesta, trabajadora y franca, que dice lo que siente. Vemos muchos problemas de adicciones y sociales; familias disociadas y otras problemáticas, como ocurre en todos lados. Estamos hablando de la zona que comprende todo el barrio Alem y otros sectores del cuartel quinto,  los médanos y El Liberal. Tengo pacientes de todos lados, gente que viene de los barrios ubicados atrás del cementerio municipal. Son muchos vecinos carenciados, a los que me une con ellos un vínculo de amor.
  -¿Se le cruzó alguna vez la idea: si llego a médico voy a ganar mucha plata?
  -No. Nunca. Desde chico quise ser médico y jamás se me cruzó esa idea. Tengo un hijo médico, cardiólogo, que está haciendo una especialidad y trabajando  en Córdoba, y tampoco piensa en la plata. Piensa en salvar vidas y ayudar a la gente, y eso me provoca mucha alegría.
  -¿Le preocupa la situación del país?
  -Muchísimo. No le veo un rumbo saludable. Se están cerrando fábricas y en muchas provincias la gente se está quedando sin trabajo. Hay muchos hogares que van a pasar a ser muy vulnerables.
 

El recuerdo del padre Sonzini

¿Qué significó el padre Santiago Sonzini en su vida? La pregunta tuvo inmediata respuesta por parte de nuestro entrevistado: “Fue mi papá luego del fallecimiento de mi padre. Fue mi papá espiritual, del corazón. Y fue el papá de muchos monaguillos a los que hoy los encuentro y siempre nos juntamos para recordarlo en el aniversario de su muerte. Si hay algo que nos dejó como legado el padre Sonzini era el amor que permanentemente daba, nos enseñó que teníamos que amarnos y  ayudarnos. Reitero: a mí me salvó la vida y me permitió conocer esta corriente de gracia que es la Renovación Carismática Católica, que gracias a él está en Catamarca. ¿Quién le podía reprochar algo al padre Sonzini? Si era un santo. ¡Cuánto valoro que me quisiera como si fuera su hijo! Recuerdo que me decía: ´Toñito, antes que les hablemos de Dios, les llenemos la panza a los chicos. Si los chicos tienen la panza vacía nunca van a escuchar la palabra de Dios. Eso fue algo que me quedó marcado para toda la vida. Y realmente es así: porque un niño con hambre lo único que está pensando es en llenar su pancita. Nadie puede ignorar que el padre Santiago siempre luchó por los más necesitados. De pronto me decía: hay que ir a la cárcel a visitar a tal o cual persona, recordando a Jesucristo cuando dijo ´estuve preso y no me visitaste´. Hace unos años y por esas cosas que nunca me va a terminar de sorprenderme Dios, el padre Dardo Olivera nos invitó a que demos señales de vida en la cárcel y fue una experiencia única. Será porque uno tiene tantos prejuicios, temores o tiene otra idea de lo que es la cárcel. El padre Raúl Contrera, que falleció y significó una gran pérdida para nosotros, nos decía: ´la cárcel es como un santuario, ahí van a encontrar lo que es el dolor, lo que es el sufrimiento´. Lo que hacemos nosotros es llevar la palabra de Dios. Nunca pensé e ir a la cárcel, y mucho menos a hablar de Dios. El martes que pasó se creó un grupo de oración en la cárcel, algo que compartimos con la hermanita Jimena Herrera, una compañera de lucha. Fue algo maravilloso compartir con Jimena y los internos  el grupo de oración en la cárcel, y comprobar la necesidad que los presos tienen de acercarse a Dios”.

En pocas palabras

  -Nombres y apellido: Antonio Cristóbal Morales.
  -Edad: 65 años.
  -Padres: Emilio Morales y Arminda Emperatriz Varela.
  -Un recuerdo: “En esta casa había una confitería famosa, donde nunca falta una guitarra, un charango y un bombo. Estaba abierta las 24 horas”.
  -Hermanos: “Somos seis. Cuatro de sangre y dos de crianza. Cuando falleció un amigo de mi viejo, trajo a sus hijos a vivir con nosotros.”
  -Hijos: Seis. Sabina es psicóloga, Matías cardiólogo, Samanta abogada, Gaby estudia odontología, Facundo estudia medicina e Isaías estudia abogacía.
  -Esposa: Amelia Margarita Acevedo, odontóloga.
  -Un barrio: “Lo que uno lleva en el corazón: Hindú y San Lorenzo de Alem”.
  -Diputado provincial: Entre el 2001 y el 2005. Autor del proyecto sobre el boleto estudiantil gratuito.
  -Partido político: Peronista. “Trabajé muchos años con don Sebastián Corpacci, un gran hombre. Honesto y de palabra”.
  -Figura política: “En Catamarca, don Sebastián Corpacci. A nivel nacional me gustó Raúl Alfonsín y, por supuesto, Juan Domingo Perón. El primer gobierno de Néstor Kirchner fue bueno”.
  -Figura mundial: Jesucristo. “Es alguien que todos debemos conocer, porque es vida”.
  -Emilio Morales (sobrino, hijo de Norita): “Un hijo del corazón. Era un gran basquetbolista y se dedicó al folclore. Un triunfador que ama lo que hace”.
 

Fuente: El Esquiú