Paula Chaves relató en PH, Podemos hablar, el drama que atravesó en su adolescencia: “Vivíamos con 20 pesos por día”

Paula Chaves contó con detalles cómo su vida pasó de un barrio privado y colegio bilingüe a gastar lo mínimo e indispensable. Eso la llevó a vivencias que se las traslada a sus hijos.

Paula Chaves recordó en PH, Podemos Hablar uno de los momentos más difíciles de su adolescencia y contó cómo el derrumbe económico de su familia cambió su vida de un día para el otro. Tenía apenas 15 años cuando su mundo cambió.

Nosotros vivíamos en San Isidro, en un barrio privado, íbamos a un colegio de doble escolaridad y un día para el otro mi papá haciendo textil se fundió y nos fuimos a vivir a Lobos”, relató. La mudanza ocurrió en el año 2000 y significó para Paula un cambio rotundo: “Fue tremendo, porque fue tal cual, o sea, era como, no hay más. No podemos hacer otra cosa”.

Chaves recordó que terminar cuarto y quinto año en el Nacional de Lobos no fue una elección, sino una consecuencia de la situación familiar. “Era despedirse de tus seres queridos en un momento donde solamente había un teléfono de línea”, explicó y sumó: “Yo en mi casa no tenía teléfono, entonces me iba al locutorio en frente a la casa de mi abuela”.

Me iba a lo de mi abuela a comer gelatina con manzana y edulcorante, que hacía a la noche. Mi abuela abría la ventana y viéndolo ahora, digo, tengo como muy fresco todos esos recuerdos”, contó. Sin embargo, pese al dolor de aquella etapa, Paula aseguró que con el tiempo pudo encontrarle otro significado: “Y fue lo mejor que me pasó, porque de verdad creo que me forjaron a mí como persona de valorar las cosas”.

La crisis también implicó situaciones que marcaron profundamente a toda la familia. “Yo lo vi a mi papá como lo hipotecaron la casa, vi cómo se fundió, vi cómo vivíamos con 20 pesos por día”, recordó. Mientras su papá permaneció en Buenos Aires, Paula se quedó en Lobos junto a su mamá y sus hermanos. Allí vivieron en una casa ubicada en una calle que se inundaba: “Salíamos corriendo a levantar los muebles porque entraba el agua hasta el living”.

Años después, aquella experiencia sigue presente en su manera de pensar la vida y de criar a sus hijos. “Mis hijos hoy por hoy podrían tener lo que sea y yo trato de que ellos puedan valorar cada cosa que tienen, que cada cosa se gana con trabajo”, explicó.

Incluso mientras construye su propia casa, les habla de la importancia de cuidar lo conseguido: “Nuestro gasto está puesto acá, tenemos que pensar en nuestra casita, que es nuestro techo para el día de mañana”.

Y cerró con una reflexión que muestra que aquel miedo todavía permanece: “Todo el tiempo es esto, terminás un proyecto y nuestro laburo, que es así, medio inestable, y decís: ‘¿Y ahora si me pasa eso también?’”.