Filtraciones, grietas, pisos deteriorados, pozos ciegos que colapsan y termotanques solares que no funcionan forman parte de los reclamos de las familias, a casi un año de la entrega de las viviendas. También cuestionan la firma de los contratos de adjudicación porque, según sostienen, no contemplan soluciones para los problemas edilicios.
Tinogasta - A casi un año de haber recibido sus viviendas, familias del barrio conocido como “90 Viviendas” volvieron a reclamar respuestas al Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) por una serie de desperfectos que, según denunciaron, afectan a numerosas unidades del complejo habitacional.
Las adjudicatarias aseguran que los problemas comenzaron a manifestarse poco tiempo después de ocupar las viviendas y cuestionan que, pese a los reclamos realizados ante el organismo, todavía no exista una respuesta integral ni un cronograma concreto para solucionar las deficiencias denunciadas.
“Todas las casas tienen problemas”
Entre los principales inconvenientes mencionados por las vecinas aparecen filtraciones en los techos, grietas en paredes y pisos, cerámicos levantados, humedad, puertas deterioradas y termotanques solares que no funcionan correctamente.
“Todavía no tenemos respuesta del IPV”, señalaron las adjudicatarias, quienes sostienen que no se trata de situaciones aisladas, sino de inconvenientes que se repiten en distintas viviendas del barrio.
El malestar se profundizó esta semana, cuando representantes del IPV se presentaron en el complejo para avanzar con la firma de los contratos de adjudicación.
Según relataron las vecinas, esperaban que esa instancia permitiera también obtener respuestas sobre los desperfectos denunciados. Sin embargo, cuestionaron que el documento que se les solicita firmar establece las condiciones económicas de las viviendas, pero según afirmaron no contempla las reparaciones pendientes ni compromisos concretos respecto de los problemas edilicios.
Pozos ciegos con grietas y hundimientos
Uno de los reclamos que mayor preocupación genera entre las familias está relacionado con los pozos ciegos.
Las adjudicatarias describieron estructuras de entre dos y tres metros de profundidad que, según sus testimonios, ya presentan grietas, hundimientos y problemas de funcionamiento, pese al corto tiempo transcurrido desde la entrega de las viviendas.
Varias vecinas aseguraron, además, que debieron afrontar hasta tres desagotes en menos de un año, un gasto que consideran injustificado tratándose de unidades habitacionales nuevas.
A estas situaciones se suman, de acuerdo con los testimonios recogidos, filtraciones de agua durante las lluvias, manchas de humedad, pisos de cerámica deteriorados y grietas visibles en diferentes sectores de las viviendas.
Reclamos formales y relevamientos
Las familias señalaron que ya presentaron notas formales ante el IPV, en las que detallaron los problemas detectados en sus viviendas.
También indicaron que en distintas oportunidades técnicos del organismo realizaron relevamientos en algunas unidades. Sin embargo, cuestionaron que esos controles no hayan derivado hasta el momento en una intervención general que permita determinar el origen de los desperfectos y establecer un plan de reparación.
Para las adjudicatarias, la firma de los contratos debería ser también una oportunidad para abordar estas situaciones y definir responsabilidades, en lugar de limitarse a formalizar las obligaciones económicas asumidas por las familias.
Viviendas de hasta 700 cuotas
Otro de los aspectos que genera cuestionamientos está relacionado con el valor de las viviendas y el extenso plazo de financiamiento.
Según señalaron las adjudicatarias, las unidades de una habitación tienen un valor aproximado de 81 millones de pesos, mientras que las viviendas de dos habitaciones alcanzarían los 108 millones de pesos.
Las familias también afirmaron que el esquema de financiamiento contempla más de 500 y hasta 700 cuotas mensuales, lo que implicaría compromisos de pago que podrían extenderse durante varias décadas.
En ese contexto, cuestionaron que se les exija asumir obligaciones económicas de largo plazo mientras persisten, según denuncian, problemas edilicios que no fueron solucionados.
Reclamo colectivo antes del primer aniversario
Ante la falta de respuestas que aseguran haber recibido hasta el momento, las familias conformaron un grupo vecinal para organizar el reclamo y realizar un seguimiento conjunto de las gestiones ante el IPV.
Las adjudicatarias solicitan que el organismo realice un relevamiento integral de las viviendas, determine el origen de los desperfectos denunciados y establezca un cronograma concreto de reparaciones.
A pocas semanas de cumplirse el primer aniversario de la entrega de las unidades, las familias esperan una respuesta oficial que permita esclarecer la situación y avanzar en soluciones concretas para un complejo habitacional que, según denuncian sus propios habitantes, presenta numerosos problemas pese a su reciente construcción.
Fuente: Noticiero DíaxDía
Redacción realizada por (RGB) para diario Wella Digital