Marta Fort contó que fue cajera de un supermercado Día y hasta reveló un incidente con una mechera
- Categoría: Espectáculos
- Publicado el Lunes, 17 Agosto 2026 17:28
La hija de Ricardo Fort relató en el programa de Mario Pergolini cómo cumplió un sueño de la infancia trabajando en una caja registradora. Durante su experiencia, enfrentó a una cliente que intentaba robar un aceite de oliva
Marta Fort está construyendo su propio camino en los medios y plataformas de streaming. La influencer, que recientemente formó parte de la cobertura del Mundial de la FIFA 2026 para Blender y participa en Blender at Night junto a José María Listorti, visitó el programa 'Otro día perdido' (El Trece) conducido por Mario Pergolini. En una charla distendida, la joven de 22 años dejó atónito al conductor al relatar cómo una fantasía recurrente de su niñez se tradujo en una breve pero real experiencia laboral.
"Sí cumplí un sueño, porque yo de chica, ¿viste que uno quiere lo que no tiene?... Yo jugaba con la caja registradora de Barbie. A mí me encantaba oír el titín, titín, titín, titín de ser cajera. Y lo cumplí. Fui cajera de un supermercado Día."
Ante la mirada incrédula de Pergolini, quien entre risas dudó de si realmente había atravesado esa experiencia, Marta reafirmó su testimonio con total seriedad: "Lo juro por Dios. Jugaba con la gente, con las señoras."
El enfrentamiento con una mechera
El paso de la joven influencer detrás de la caja registradora de la popular cadena de supermercados no se limitó a una simple rutina mecánica. Durante su experiencia, Marta debió enfrentar una situación típica del comercio minorista: el intento de hurto por parte de una clienta, apodada comúnmente como 'mechera'.
Con un carácter firme heredado de su familia, la joven relató cómo visualizó a una mujer intentando sustraer mercadería de las góndolas sin pagar y decidió increparla directamente, sin rodeos.
"Es más, la vi a una señora chorearse un aceite de oliva. Como la había visto cómo se encanutaba todo en una bolsita, así que le dije 'A ver, mostrame la bolsita'."
La clienta intentó balbucear excusas y negar el hecho de inmediato: "No, no tengo nada". Sin embargo, Marta se plantó firme y, tras revisar el bolso improvisado de la mujer, dejó en evidencia la maniobra delictiva con una frase tajante: "¡Un aceite de oliva!, le dije."
Más allá de la anécdota policial y de seguridad, la situación representó un verdadero baño de realidad económica para Marta. Criada en un entorno de extrema abundancia, la influencer confesó que hasta ese preciso instante desconocía por completo el valor real de los productos de la canasta básica y el impacto de la inflación en el bolsillo de la gente común.
"Ahí aprendí que el aceite de oliva es caro. No lo sabía, no... hasta que vi una promoción que decía 2 por 12 [12.000 pesos] o algo así."
Actualmente, la etapa de compras presenciales y de contacto directo con las cajas registradoras quedó en el pasado para la modelo. Marta, quien se mudó sola en septiembre de 2025, confesó que ya no recorre los pasillos de los supermercados para abastecerse. En su lugar, prefiere optimizar su tiempo delegando esa tarea en la tecnología móvil, recurriendo habitualmente a los servicios de entrega rápida a domicilio.
Las insólitas charlas familiares de Ricardo Fort en el baño
La entrevista en 'Otro día perdido' también dio lugar a momentos de profunda nostalgia y humor al evocar la figura de su padre, Ricardo Fort. Marta desmitificó la pomposa imagen pública del chocolatero al revelar un hábito sumamente excéntrico, escatológico y cotidiano que compartían en la intimidad de su hogar.
Según narró la joven con absoluta naturalidad, el baño principal de la residencia no era solo un espacio de aseo personal, sino el verdadero búnker de debate y el sitio preferido del mediático empresario para reunir a sus hijos y mantener charlas de gran seriedad.
"El lugar que más usaba para ponerse profundo era cuando cagaba. Él nos llamaba a todos, a mí, a Felipe. Así hablábamos."
Marta describió la surrealista puesta en escena: Ricardo se sentaba en el inodoro en actitud 'pensativa' y con la puerta del baño abierta de par en par, mientras convocaba a sus hijos para tratar temas trascendentales de la vida. Para acomodarse durante el cónclave, Marta y Felipe solían sentarse de manera improvisada sobre el bidet o las superficies cercanas del baño.
Frente a la risa incontrolable de Mario Pergolini, quien no tardó en advertirle: "Marta, no es normal lo que estás contando", la influencer defendió con humor el funcionamiento de su hogar, explicando que la altísima exposición que vivían justificaba este tipo de hábitos particulares.
"Mi casa era casi como un estudio de televisión y el momento más privado que tenía era cuando iba al baño."
De esta manera, entre recuerdos de cajeras de juguete, lecciones sobre el costo de vida real y memorias entrañables pero sumamente singulares de su padre, Marta Fort volvió a demostrar en televisión por qué su carisma y espontaneidad continúan cautivando a nuevas audiencias en el entorno digital y televisivo.
Fuente: Revista Pronto










