Jue06082026

Última actualización09:53:39 AM

Back Usted está aquí: Inicio Tinogasta "Siempre me pedía perdón, pero volvía a lo mismo"

"Siempre me pedía perdón, pero volvía a lo mismo"

El testimonio de una mujer que denunció décadas de violencia doméstica en Tinogasta.

Tras varias décadas de convivencia marcados por golpes e insultos reiterados, una mujer tinogasteña, relató cómo decidió denunciar luego de ser agredida físicamente y ser usuaria hoy del botón antipánico. Con esto comenzó un proceso de recuperación y de sanación con terapias psicológicas. Hoy sin trabajo estable y con una hija con discapacidad a cargo, enfrenta el presente con algunos faltantes y la fe como sostén.

Hace tres semanas que una mujer del departamento Tinogasta porta el botón antipánico en su celular. La medida llegó luego de años de violencia física y psicológica en el seno de su hogar, una historia que ella misma describe como difícil de asimilar. "Nunca me escuchaba, él siempre en su mundo y yo en el mío", relató en un testimonio que combina el dolor acumulado con la determinación de no dar marcha atrás.

La mujer, madre de cuatro hijos, dos varones y dos niñas, vive actualmente junto a su hija menor quien presenta retraso madurativo y requiere controles neurológicos periódicos en la capital provincial. Para costear esas consultas y el sustento diario, se vale de la venta informal de pan, facturas y rifas. "De una u otra manera yo junto", afirmó.

Quiero poner un alto a todo esto. Él podrá ver a las nenas, pero con mi presencia, cuando llegue el momento”, dijo.

La situación de violencia tiene antecedentes que se remontan a varios años atrás. Tanto su madre como una tía realizaron denuncias en el pasado, pero ella misma optó por no hacerlo, confiando en las promesas de cambio de su pareja. "Pasaba un tiempo tranquila, pero volvía siempre a lo mismo", señaló.

El episodio que motivó la presentación de la denuncia fue un golpe con una tabla en la cabeza, herida que requirió puntos de sutura. La víctima indicó que sigue atendiéndose en su domicilio y que la lesión la dejó sin fuerzas para retomar sus actividades laborales. "Hoy me siento triste por todo lo que me pasó", admitió.

En la actualidad recibe asistencia psicológica y asegura que la medida de protección funciona: el agresor no se ha vuelto a acercar. Perdió la Asignación Universal cuando su pareja consiguió un trabajo.

"Confío en Dios y espero que todo salga bien a partir de hoy en adelante", concluyó, con la mirada puesta en una salida que, aunque lenta, empieza a tomar forma.

 

Redacción: Wella Digital