Manos Solidarias: casi 90 donaciones en 2026 y una lucha contra la exclusión social
- Categoría: Tinogasta
- Publicado el Jueves, 22 Octubre 2026 09:31
El abogado penalista Juan Manuel Reynaga, docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y representante de la agrupación Manos Solidarias Catamarca, destacó el trabajo que la organización desarrolla junto a comedores y merenderos, y advirtió sobre las barreras sociales que profundizan la exclusión de los sectores más vulnerables.
En una entrevista con la licenciada Viviana Cortéz, en el programa Con ADN Propio, emitido por FM Alfa 97.5 MHz, Reynaga detalló las acciones solidarias realizadas durante 2026, las dificultades que enfrentan las familias y la necesidad de construir una sociedad que no estigmatice la pobreza, sino que genere oportunidades concretas.
Casi 90 donaciones y asistencia a comedores
El referente informó que, en lo que va del año, la agrupación concretó entre 80 y 90 donaciones que incluyeron alimentos, productos de higiene, heladeras, colchones y juguetes destinados a celebrar el Día del Niño.
Actualmente, el grupo trabaja de manera sostenida con aproximadamente 16 comedores de la capital provincial y realizó, además, dos intervenciones en localidades del interior.
“Nosotros nos dedicamos básicamente a dar un abrazo solidario”, expresó Reynaga, al señalar que una de las principales prioridades es contribuir a que los niños tengan acceso a la alimentación y puedan crecer en mejores condiciones.
Una iniciativa familiar con compromiso social
Manos Solidarias Catamarca cuenta con 14 integrantes, aunque gran parte de las tareas cotidianas está a cargo de un grupo reducido, integrado por Reynaga, su madre, María Alejandra, cofundadora de la organización junto a su esposo, su mujer, Agustina, y algunos amigos.
Las donaciones se reciben en domicilios particulares y en el consultorio de un colaborador, donde los elementos son clasificados antes de su distribución.
Reynaga aclaró que la agrupación no entrega dinero ni funciona como un organismo estatal de asistencia social, sino que se sostiene mediante el compromiso solidario de sus integrantes y colaboradores.
“La solidaridad te nace, no se puede forzar”, afirmó.
El estigma de la pobreza como barrera para conseguir trabajo
Más allá de la entrega de alimentos y otros elementos de primera necesidad, Reynaga destacó que una parte fundamental del trabajo consiste en escuchar a las familias, conocer sus problemas y comprender las dificultades que enfrentan diariamente.
En ese sentido, relató experiencias de vecinos de barrios como el loteo Susex, quienes le manifestaron que, al informar su domicilio durante una entrevista laboral, dejan de recibir respuestas de los empleadores.
Frente a esa realidad, la organización también procura facilitar oportunidades de inserción laboral. Según contó, gestionó puestos de trabajo en tareas de reposición para comercios cercanos y una joven logró sostener su empleo durante un año.
“El estigma se genera por no dar oportunidades”, sostuvo, al cuestionar los prejuicios que pueden cerrar las puertas del mercado laboral a personas que buscan mejorar su situación económica.
Entre las actividades recientes, recordó una jornada por el Día del Niño realizada en Valle Viejo, que reunió a unos 80 niños y 50 adultos. La propuesta incluyó juegos, animación, helado, chocolate, sorteos y la entrega de un juguete para cada chico.
El debate sobre el hambre y el estado de necesidad
Durante la entrevista, el abogado también se refirió al caso ocurrido en Tucumán, donde un hombre fue detenido tras llevarse una bolsa de papas de un sembradío y argumentar que lo había hecho porque tenía hambre.
Reynaga evitó justificar la conducta y fue categórico: “No hay que decir que está bien, porque no está bien”.
Sin embargo, desde su experiencia en el patrocinio jurídico gratuito de la Universidad de Buenos Aires, explicó que en determinados casos vinculados con la sustracción de alimentos o bienes esenciales puede analizarse la figura jurídica del estado de necesidad justificante, cuya aplicación depende de las circunstancias concretas y de los requisitos legales.
El planteo abrió una reflexión sobre la respuesta social y judicial frente a situaciones de extrema vulnerabilidad. Reynaga propuso pensar alternativas que permitan reparar el daño cuando corresponda, sin perder de vista las condiciones que atraviesan las personas involucradas.
También cuestionó la cobertura de algunos episodios en los medios de comunicación cuando la atención se concentra exclusivamente en el hecho delictivo y deja en segundo plano las condiciones sociales que lo rodean.
Para ilustrar esa mirada, citó la canción El cristal con que se mira, de Ignacio Copani, y señaló que la pobreza muchas veces se naturaliza hasta el punto de que el deterioro de las condiciones de vida deja de generar una reacción social.
“Si una persona ya es víctima de estos problemas sociales, muchas veces se la vuelve a victimizar”, advirtió.
El legado solidario del juez Juan Carlos Reynaga
La agrupación fue creada en 2020 por el juez federal Juan Carlos Reynaga, padre del entrevistado e integrante de un tribunal oral federal. Según recordó su hijo, las experiencias de hambre que atravesó durante su infancia marcaron su compromiso con quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
Esa historia personal fue el punto de partida de una iniciativa orientada a devolver a la comunidad parte de lo que la vida le había enseñado.
Al recordar las palabras de su padre, Reynaga evocó una reflexión sobre la responsabilidad y la condición humana: “Yo soy una persona común, tengo una responsabilidad especial por ser juez, pero a veces nos tenemos que sacar el traje y decir que todos somos comunes”.
La frase resume una de las ideas centrales de la organización: la solidaridad no debería depender del cargo, la posición económica ni el reconocimiento público, sino de la capacidad de reconocer las necesidades de los demás.
“Ser buena persona trasciende”, concluyó.
El valor de la solidaridad sin exposición pública
Por último, Reynaga señaló que algunos colaboradores realizan aportes importantes y prefieren mantener el anonimato. La agrupación respeta esa decisión en sus publicaciones y redes sociales.
No obstante, explicó que procura informar a las familias beneficiarias quiénes colaboraron con ellas, porque considera importante que conozcan el origen de la ayuda recibida.
La experiencia de Manos Solidarias Catamarca refleja una tarea que va más allá de la asistencia material: escuchar, acompañar y abrir oportunidades para quienes enfrentan situaciones de exclusión. Un trabajo que, según la mirada de Reynaga, exige compromiso comunitario y una sociedad dispuesta a revisar sus prejuicios frente a la pobreza.
Redacción realizada por (RGB) para el Diario Wella Digital.
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